Colección día de Muertos

Colección día de Muertos

Una línea que honra el amor que nunca muere, inspirada en los altares, las flores, el mictlán y los símbolos sagrados del Día de Muertos.

En México sabemos que la muerte no es final, sino un reencuentro.
Con esta colección celebramos la memoria viva de quienes nos antecedieron, uniendo tradición y diseño contemporáneo. Cada prenda es un altar en sí misma: lleva consigo la flor de cempasúchil que guía, el papel picado que danza en el aire, la calavera que sonríe recordando que el amor trasciende el tiempo.

“Eterno Recuerdo” es un puente entre mundos: el de los que están y el de los que nos miran desde otra dimensión. Una colección hecha a mano para vestir con orgullo nuestras raíces y para mantener encendida la llama de nuestra cultura.

El Mictlán no es solo un lugar: es un viaje.
Un recorrido de nueve etapas donde las almas atraviesan ríos, montañas y vientos de obsidiana para alcanzar el descanso eterno.

Este diseño honra esa travesía ancestral. Cada ilustración es un portal: el perro que guía en el río Chiconahuapan, los cerros que se juntan en Tepetcl Monamictlan, el viento cortante de Tzehecayan, y los flechazos de Timiminaloayan. Todo se entrelaza en un mapa sagrado que viste el cuerpo como si llevara consigo la memoria de quienes cruzaron antes.

Con “El Mictlán”, Fermina transforma el mito en prenda: una pieza que conecta el arte prehispánico con la tradición del Día de Muertos, para recordarnos que la vida y la muerte son parte de la misma danza.

En México la muerte sonríe y se viste de fiesta.
Las calaveritas, con sus ojos de cempasúchil y su sonrisa juguetona, nos recuerdan que el recuerdo no duele: se celebra.

Este diseño captura la esencia lúdica del Día de Muertos. Entre flores, velitas y hojas danzantes, las calaveritas se convierten en símbolos de vida, de risa y de color. Cada trazo refleja la manera en que los mexicanos enfrentamos la muerte: con música, con papel picado en el aire y con corazones encendidos.

El saco Calaveritas es alegría hecha prenda: un recordatorio de que el amor y la memoria florecen con cada color, con cada risa y con cada altar.

En cada calle de México, el papel picado ondea como banderas de colores que celebran la vida. “Vuelo a la Hilacha” es un homenaje a esa tradición que viste los altares y las plazas, al viento que juega con los esqueletos danzantes y a la alegría que se desborda cuando recordamos a nuestros muertos con música, comida y risas.

Este saco convierte la esencia del papel picado en tela viva. Es un carnaval portátil: cada color cuenta una historia, cada figura es memoria que vuela ligera, como si el alma misma se elevara con el viento.

Porque el Día de Muertos no es silencio, es fiesta. Y en “Vuelo a la Hilacha” la muerte se viste de papel, danza y celebración.

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